Badlands: “Tornado es lo que se pierde, pero también lo que se salva” VIERNES 6 DE DICIEMBRE. PALAU ALAMEDA

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Tras tres años de silencio discográfico, aunque habiendo recorrido en todo este tiempo más kilómetros sobre la piel de toro que el baúl de la Piquer, Badlands, uno de los grupos más distinguidos de la música valenciana del último lustro, vuelven a la carga. Lo hacen con “Tornado”, un disco con el que amplian su paleta de matices sin desvirtuar su esencia, lo cual ya es todo un logro. Charlamos con May Ibáñez y Raúl Pruñonosa, miembros fundadores del grupo, sobre las claves de este disco que presentarán en directo el viernes 6 de diciembre en el Palau Alameda de València.

BADLANDS-VALENCIA Fotos: Tana Capó y Pau Roca.

 

Este es un disco que se ha hecho esperar bastante, de hecho, ha habido un espacio de más de un año entre el single de avance, “Call me fire”, y la salida de “Tornado”. ¿A qué se ha debido?
Raúl: Podríamos decir que ha sido fruto de una elaborada estrategia que en su momento se definió de manera específica pero lo cierto es que más bien ha sido una suerte de improvisación, forzada por una serie de contratiempos y contrariedades; por la falta de tiempo para encerrarnos a grabar, por la cantidad de conciertos y ensayos, el cambio de baterista, etc. Ha sido un año complejo.

May: Los tiempos no han sido los que realmente habíamos planeado, pero ha acabado saliendo así por una serie de catastróficas desdichas. Grabamos los primeros singles del disco pocos meses después de que Guille se incorporara como nuevo guitarrista, con la euforia de empezar de nuevo y la voluntad de explorar un sonido distinto. Queríamos ver cómo funcionaba la banda con él y teníamos temas así que nos pusimos a grabarlos. Poco después de tener los singles volvimos a sufrir otro cambio de formación y tuvimos que volver a vivir el proceso de encontrar un músico que casara con el proyecto y con nuestra forma de entender las canciones. Cuando parecía que todo estaba encauzado yo tuve una lesión en las cuerdas vocales y me vi obligada a parar durante unos meses para recuperarme. Luego vino la gira de verano, luego la de invierno… parecía que nunca era el momento adecuado. Pero bueno, aquí está, al final ha llegado.

Aquel single estuvo producido por los miembros de Aurora & The Betrayers, lo que hacía presagiar que también estarian a los mandos de la producción en el resto del àlbum. Sin embargo, firma como productor Manuel Tomás (Los Zigarros, Amaral, Santero y Los Muchachos, etc.). ¿Por qué este cambio?
Raúl: Con Aurora, Martin y Funko trabajamos sin tener apenas referencias, teníamos conocidos en común; de alguna forma, su música hablaba por ellos y nos pareció buena idea movernos a Madrid para trabajar juntos. El proceso de preproducción fue bastante bien, se perfilaron detalles de las canciones y se terminaron algunas de ellas allí (como Call me Fire). Sin embargo, el proceso de mezcla y mastering no encajó con lo que necesitábamos, así que decidimos que trabajaríamos con gente de aquí.
De Manuel Tomás teníamos referencias (y muy buenas) pero no habíamos coincidido nunca. Fue él, de hecho, quien se acercó a nosotros después de un concierto y nos propuso trabajar juntos en una canción. Esa canción fue Tornado. Quedamos tan contentos con el proceso de grabación y el resultado que decidimos grabar con él el resto del disco. Creo que para todos, sin duda, ha sido una decisión acertada.

Un tornado es un fenómeno meteorológico que arrasa con todo a su paso. ¿Qué ha dejado Badlands en su camino hasta aquí? ¿Cómo ha crecido este tornado que es Badlands?
Raúl: Badlands ha dejado muchas cosas por el camino. Personas, concretamente. Esperemos no tener más cambios en la plantilla. Obviamente, la novedad más llamativa que hemos incorporado en este álbum ha sido la inclusión del castellano en dos de los temas. Llevábamos tiempo pensándolo y surgió de forma bastante natural; nos convenció a todos y al parecer al público en los directos, también, así que dimos el paso definitivo. Otra novedad es la producción; es prácticamente la primera vez que hemos trabajado mano a mano -y a conciencia- con un productor, cada detalle de cada canción, experimentan do con sonidos, alejándonos de algunos, abrazando otros, debatiendo puntos de vista, etc.

Como has comentado, abandonáis el inglés como vehículo de expresión, con la canción titular del disco y en “Jaulas vacías”. ¿Podría considerarse una transición para futuros trabajos?
May: En el caso de Tornado, fue una idea de Raúl. Era una canción que originalmente tenía letra en inglés pero que, pese a funcionar muy bien en los conciertos no terminaba de ser lo que tenía que ser, al menos así lo sentía yo. Siempre fue una especie de experimento. No estaba grabada, la tocábamos muy poco… Al principio me opuse a hacerla en castellano porque era una de las canciones más íntimas que había escrito y hacerla en inglés me permitía esconderme tras ella. Pero de repente un día tuve una especie de revelación. Me di cuenta de que lo que quería decir en la canción lo tenía que decir en castellano y dije lo de “Raúl, tienes razón”. El proceso fue complicado, porque no quería que la canción perdiese la fonética original, así que en lugar de traducirla decidí escribir una nueva letra, contando la misma historia, pero de otra manera, con otras palabras, como si fuese una adaptación de mi propia letra. Cambié el idioma y creo que con eso la canción cogió una fuerza que antes no tenía, creció.
El caso de “Jaulas Vacías” fue totalmente distinto. Durante el proceso de “Tornado” busqué muchas referencias de poesía hispanoamericana, que me ayudaran a construir un vocabulario que fuese con nuestro imaginario. Me preocupaba mucho que el cambio de idioma supusiera también un cambio en la manera que tenemos de contar las cosas y es algo con lo que peleé mucho. “Jaulas Vacías” nació de manera natural como la primera canción en castellano de Badlands y casi de mi vida, imagino que fruto de todo este proceso de inserción en el castellano como lenguaje creativo.

Raúl: En el caso de Tornado, su versión primitiva era Tennesse Ride, una balada acústica a tres voces, en inglés. Funcionaba muy bien en directo porque a pesar del tipo de canción y del formato reducido, rezumaba una fuerza y una energía que sorprendía. Entonces ya estaba el fantasma del cambio de idioma planeando sobre nosotros y vi con bastante claridad que aquel tenía el potencial para ser un buen single en castellano, y lo intentamos. Es difícil decir si marcará el futuro de Badlands, quizá algún día saquemos un Lp completo en castellano, o quizá no; ese será un problema de nuestros yoes futuros.

Volviendo a la canción “Tornado”, tanto el tema como el vídeoclip, dirigido por Marcos Bañó están teñidos por un barniz muy melancólico, casi crepuscular. ¿Elegir esa canción para titular el disco significa que nos encontramos ante un disco impregnado de nostalgia, en general?
Raúl: Bueno, yo no diría que es un disco melancólico. Es cierto que la canción lo es, como muchas otras de Badlands, pero también hay otras más positivas y enérgicas. Al escuchar la canción, el término tornado puede evocar esa completa desestructuración emocional, sin embargo, puede albergar otras lecturas que subyacen y encuentran paralelismos si bien se mira, como por ejemplo, el caos que ha supuesto para nosotros este año: el cambio de batería, el proceso compositivo, el proceso previo a la grabación, incluso la propia grabación (muchas de las voces de May y mías las grabamos en un dudoso estado de salud). O simplemente, puede que sólo sea una alusión al Tornado que azotó Denia en septiembre de este año. Mientras rodábamos el videoclip.

May: Creo que el disco tiene un poco de todo. Si tenemos en cuenta que tanto su composición como su grabación se han dilatado mucho en el tiempo, es bastante coherente pensar que hemos vivido experiencias distintas en este periodo y que eso ha dado lugar a canciones distintas. Yo creo que Tornado es un disco de luces y sombras. La canción “Tornado” evidentemente es una canción nostálgica, es una canción de pérdida, de rabia por no poder o saber recuperar algo que se ha ido. Para el videoclip y para el arte del disco, quisimos construir una especie de historia paralela a la de la canción, muy sutil. En la canción el Tornado nos marca, nos rompe, se nos lleva. Para el videoclip y para el arte del disco quisimos mostrar otra visión de ese Tornado. Lo que se salva de él, y más concretamente lo que nosotros decidimos salvar. ¿Qué recuerdos me llevaría conmigo para siempre? ¿Qué objetos representan esos recuerdos? Y la respuesta a esas preguntas son los objetos que aparecen tanto en el videoclip como en las fotos del disco. Tornado es lo que se pierde, pero también lo que se salva.

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El año pasado el periodista musical Jorge Salas escribía en Culturplaza antes de una actuación vuestra en la sala Russafa “El grupo que lidera la voz de May Ibáñez lleva tanto tiempo con el cartel de promesa colgado que existe ya peligro de úlcera.” ¿Hasta que punto ha pesado esa etiqueta en vuestra trayectoria hasta el momento, y en que punto se encuentra ahora mismo dicha trayectoria?
May: Yo estuve pensando en ese artículo bastante tiempo, reflexionando sobre lo que decía Jorge y haciendo balance de nuestra trayectoria. Creo que el género que nosotros manejamos no es un género de “éxito rápido”; no es un estilo de masas ni es a priori lo que parece que busca la industria musical en estos momentos. No obstante, creo que hemos hecho cosas muy importantes: hemos ganado concursos como el del Mad Cool festival, lo que nos hizo compartir cartel y espacio con nuestros más grandes ídolos, hemos estado en muchos de los grandes festivales del país y hemos llenado salas. Yo siempre digo que si hace 10 años me dicen que voy a estar viviendo esto no me lo hubiese creído. Creo que nuestra música llega a la gente, pero el reconocimiento no es inmediato. Nosotros vamos a seguir trabajando y estamos dispuestos a esperar.

Raúl: Ciertamente fue una pastilla amarga de tragar, porque algo de razón había, y no era el único que lo pensaba. De alguna manera se podía (y se puede) palpar una presión sobre nosotros. Porque el grupo funciona y despunta, siempre parece que vayamos a atravesar ese velo invisible hacia arriba, pero nos sigue dando esquinazo. Es un proceso largo y aún más con el estilo en que nos movemos pero cada año nuestras giras van ampliándose, llegamos a más gente, vamos cumpliendo algunas de las metas que teníamos, etc. En este álbum hemos experimentado con un cambio de idioma, con sonidos y fórmulas nuevas, no tanto con la convicción de que funcionará mejor a nivel comercial, sino porque es lo que hacemos; siempre intentamos dejarnos llevar por nuestro estilo hacia otros estadios evolutivos, no estancarnos. No sé si eso nos llevará a librarnos de la úlcera de la que habla Salas pero aquí seguimos. Y aún queda mucho por hacer.

Hay canciones que han ganado más músculo, como “Jaulas vacías” o “Call me fire”, con más presencia eléctrica que en álbumes anteriores. Sin embargo, el sonido bluegrass y folk reconocibles siguen ahí. ¿Cómo se consigue empujar los límites de unos géneros tan marcados sin desvirtuar la esencia?
May: Nos hemos hecho muchas veces esa pregunta y al final creo que la esencia permanece en nuestras canciones porque somos nosotros los que las interpretan, y quiero pensar que siempre dejamos algo de nosotros en las ellas, algo que hace que toquemos lo que toquemos siga sonando a Badlands.

Raúl: Desde el principio tuvimos claro que no íbamos a abrazar estrictamente un único estilo, por lo que nunca hemos estado condicionados por sus límites. Como decía, siempre intentamos evolucionar y experimentar, dentro de los anchos márgenes que nos dan géneros como el rock, el country, el blues, el soul, el góspel, el bluegrass, incluso el pop. Se pueden reconocer tintes de estos estilos en nuestras canciones pero también existe una libertad creativa que nos aparta (aunque sea mínimamente) de ellos y nos empuja hacia algo más ecléctico.

El hecho de triunfar en con vuestro estilo en un ámbito en el que no es tradicional, ¿ha hecho que precisamente sea el punto diferencial el que haya atraído la atención sobre vosotros, o bien os ha convertido en profetas en vuestra tierra, sin más compañeros de viaje en los que apoyaros?
Raúl: Es cierto que no nos sobran los compañeros de viaje. Cuando empezamos era muy difícil encontrar alguien que pudiera hacer en España algo similar al country o el bluegrass. Quizás Arizona Baby y Dead Bronco (cada uno con su género). De esto hace ya más de cinco años y ya se pueden ver más bandas y festivales que llevan estos estilos por bandera. Aun así, cuesta mucho disponer de un altavoz en medios, festivales, etc. para que llegue al gran público.

“I’m waiting for something to come”, se repite incesantemente en “In the End”, la canción que cierra el álbum. ¿Qué ese algo que espera Badlands que le traiga el futuro?
May: La verdad es que me he dado cuenta de que, escribiendo las historias de las canciones del disco, inconscientemente también se ha relatado parte de la historia de la banda. “In the end” habla de otro tipo de espera, sin embargo, la alusión a lo que espera la banda es evidente. Creo que con este disco nuestra pretensión es simplemente seguir creciendo, subir un eslabón en el duro mundo de la música y poder vivir de lo que nos gusta y nos hace felices.

Raúl: Ah, la eterna pregunta… ¿Qué es aquello que nuestros ya cansados corazones anhelan con todas sus fuerzas? ¿Aquello que buscamos incesantemente, una y otra vez, pero que nos resulta terriblemente esquivo? ¿Pudiera ser la apremiante necesidad de encontrar compañía, aceptación y realización espiritual que disipe, al fin, este perenne invierno de nuestras almas? Pudiera ser, pero yo, en el fondo, creo que es dinero.

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