La noche de hace 30 años en que Paul Weller pisó Valencia por primera vez

por | 1 diciembre 2025 | Conciertos, Opinión

Paul Weller, Arena Auditorium 1995 Valencia Foto © Iziar Kuriaki

València es una ciudad que transita por la historia sin hacer demasiado ruido, aceptando desde un principio que su papel va a ser, en el mejor de los casos, de actor secundario. Si volvemos la vista atrás como diría Antonio Machado, y regresamos a la València de 1995, lejos de ver una ciudad orgullosa de sí misma, veríamos una ciudad que acaba de entregarse en cuerpo y alma a la primera de las mayorías absolutas conservadoras. El PP que ya gobernaba nuestra ciudad desde 1991, fruto de un acuerdo con la derecha regionalista, se alzaba con una apabullante victoria sobre la izquierda que ya no volvería a gobernar hasta 20 años después.

Con Rita Barberá al frente, la derecha fue cambiando València, dejando claro que habían llegado para quedarse. Para que la ciudad se convirtiera en un escaparate para la inversión fácil y temporal, a la vez que, con un control ideológico claro, era necesario ir desmontado las señas de identidad alternativas que se habían ido construido desde 1979 con la izquierda.

Con la bandera del descanso frente al ocio, poco a poco se pasó de una ciudad viva y con eventos culturales multidisciplinares, a otra donde estos pasaron a ser secundarios y obligados a sobrevivir aceptando estrictas ordenanzas demagógicas y recortes presupuestarios; a excepción de las Fallas que gozarían desde ese momento de una permisividad creada para ganar las elecciones, aunque fuera a costa de la ciudad y del propio mundo fallero.

Fue esa ciudad de 1995, en concreto el miércoles 18 de octubre, la que visitaba por primera vez uno de los músicos británicos más insignes, Paul Weller. El concierto del modfather fue un acontecimiento de primer nivel que además contribuyó a concebir la urbe como punto de paso obligatorio para todo lo que fuera de relevancia musicalmente hablando.  La actuación del antiguo líder de The Jam y Style Council tuvo lugar en Arena Auditorium, la sala conciertos más internacional que hasta ese momento había tenido València, parada obligatoria de toda la escena alternativa internacional del momento. Que dejara de existir en 1997 fue una clara señal del retroceso cultural que se había iniciado seis años antes.

El Paul Weller que nos visitó aquel mes octubre de 1995 se encontraba en estado de gracia. No solo se había recuperado profesionalmente después de abandonar su discográfica de siempre Polydor, sino que además venía con un álbum bajo el brazo, Stanley Road, que desde el primer momento se convirtió en uno de sus mejores trabajos hasta la fecha.

No hay demasiados casos en la música popular en que encontremos un artista que abandona su grupo de toda de la vida, a pesar de encontrarse en lo más alto, y decida emprender, por segunda vez consecutiva, una nueva y arriesgada carrera, en la que además romperá con todos los corsés estilísticos anteriores. Tal vez el caso de la carrera de Paul McCartney después de la separación de The Beatles, o la mutación de Joy Division en New Order, superando el suicidio de su cantante y líder Ian Curtis, podrían acercársele.

La obra de Paul Weller es tan vasta (18 discos en solitario) que ha superado por sí sola su trabajo en sus dos míticos grupos The Jam y Style Council. Tanto es así que, a pesar de los rumores y la insistencia de fans, prensa especializada y de sus antiguos compañeros, el músico de Woking, se ha negado siempre a hablar de cualquier posibilidad de reunión de sus bandas.

Y en esa carrera, el año 1995 fue crucial para Paul Weller. Su tercer álbum en solitario recogía de una manera magistral todas las influencias que habían marcado al músico británico. Stanley Road es un compendio de power pop, algo de punk rock, new wave y mucho soul, que no solo confirmaba a Weller como uno de los mejores músicos de su generación, sino que además lo convertía en el padrino del naciente movimiento britpop. La acogida del álbum no pudo ser mejor, llegando a número 1 en Gran Bretaña, lo que suponía que Paul Weller recibiera el premio de Mejor Artista británico en los afamados Brit Awards, tanto en 1995 como en 1996.

Con Stanley Road llegó el de Woking a Arena aquel 18 de octubre de 1995, acompañado por una de sus mejores bandas. A la sección rítmica estaban Steve White, que ya había sido su baterista en la época de The Style Council, sumándose el bajista Damon Minchella del grupo Ocean Colour Scene. Completaba la banda el guitarrista Steve Cradock, proveniente también de Ocean Colour Scene y que acompañará a Weller hasta la actualidad.

Un grupo de músicos excelentes con Weller como comandante indiscutible iban desgranando el álbum con canciones inapelables, combinadas con temas de los dos álbumes anteriores y también de The Style Council, pero sin demasiadas concesiones a la etapa con The Jam.  Sobriedad, profesionalidad y contundencia se dieron de la mano aquella noche mágica, ante un público expectante y cómplice, que por fin podía ver en directo a uno de los músicos troncales del rock británico. Una noche que nos permitió, durante unas horas, olvidar que València retrocedía hacía una ciudad gris, que se quedaría años después sin la misma sala en la que Paul Weller nos hizo sentir diferentes, una noche nada más.

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